Sala Refectorio

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    Sala del convento destinado por los franciscanos como comedor, tiene forma rectangular alargada y las mesas se disponen en forma de “U”, con bancos adosados a la pared y decoradas con pinturas y escultura.

    Cristo crucificado, óleo sobre lienzo, atribuido a Alonso Cano, Siglo XVII.

    Cristo resucitado, óleo sobre lienzo esta pintura forma parte de la serie de apóstoles que se encuentra en la sacristía, atribuido al Taller de Francisco de Zurbarán, Siglo XVII.

    Virgen María, óleo sobre lienzo esta pintura forma parte de la serie de apóstoles que se encuentra en la sacristía, atribuido al Taller de Francisco de Zurbarán, Siglo XVII.

    Cátedra ó Ambón, talla en madera cedro, siglo XVIII sobre este mueble se ubicaba un franciscano para leer pasajes de la Biblia durante los momentos que se reunían para ingerir sus alimentos.

    Hijos de Jacob: En un inventario realizado en el taller de la artista limeña Juana de Valera y Escobar, viuda del capitán don José de Mújica, en el Siglo XVII, se señala una serie de los “Hijos de Jacob”, es por este dato histórico que se le atribuye la serie de San Francisco de Lima.

    Existe desde 1756 en el Palacio Episcopal de Durham (norte de Inglaterra) una serie de 13 cuadros “Jacob y las Doce Tribus de Israel”, pintados por Francisco de Zurbarán entre 1639-1640, todos considerados originales menos uno, el retrato correspondiente a Benjamín, el más joven de los hijos de Jacob, que se considera una copia. El original del “Benjamín” se localizaba en Bowrne, Lincolnshire (Reino Unido), en el Castillo de Grimsthorpe y Drummond.

    Cristo Crucificado, talla en madera, anónimo, siglo XVII, Cristo clavado en la cruz con tres clavos, dos en las manos y uno sobre los pies cruzados, lleva paño de pudor con moña y corona de espina sobre su cabeza.

    Última Cena, óleo sobre lienzo, atribuido en un primer momento a Diego de la Puente, pintor flamenco nacido en Malinas-Bélgica en 1586, su formación debió de recibirla en su tierra natal o en Amberes, ingresa a la Compañía de Jesús en 1605. A la muerte de Bernardo Bitti en 1610, probablemente fue designado su reemplazante por lo que su presencia en el Perú se da entre 1610 a 1620.

    Existe en la Catedral de Santiago de Chile, una obra similar en que se encuentra la firma del autor, en cambio la de San Francisco al ser restaurada, apareció la fecha de 1698, en el extremo inferior derecho, por lo que podría deberse a un seguidor tardío de la obra de este artista, ya que Diego de la Puente había fallecido 35 años antes el 1º de diciembre de 1663.

    Febrero 5, 2016 - 6:34 am