Claustro Principal

  • Alrededor de este patio se distribuían los diferentes ambientes del convento y ha sido decorado con:

    Azulejos, realizados en Sevilla-España en 1620, se observan distribuidos en paños de forma rectangular, con figuras geométricas, igualmente en los extremos del claustro se observan a un par de figuras mitológicas de atlantes que simbólicamente sostienen el entablamento sobre sus cabezas. Así como en los 44 pilares que rodean el claustro imágenes de santos y mártires franciscanos.

    Artesonados, talla en madera cedro, siglo XVII, realizados con la técnica de machihembrado, un solo diseño se repite en cada galería, siendo solo la galería donde se encuentra la Sala Capitular, la que se encuentra restaurada faltando todavía las tres galerías restantes.

    Serie de la Vida de San Francisco de Asís al óleo, colección de 36 lienzos al óleo ubicados en la parte superior de los azulejos, hechos en el período del Comisario General del Perú Luis de Cervela (1669-1673), pintados por cuatro de los mejores artistas limeños: Francisco de Escobar, Diego de Aguilera, Andrés de Liébana pintor mulato y Pedro Fernández de Noriega.

    Serie de la Vida de San Francisco en pintura mural, descubiertos el 03 de junio de 1974 en forma casual al descolgar los lienzos con el objeto de restaurarlos, el soporte es adobe, luego lleva una argamasa de cal y arena, después una capa de yeso, luego imprimación de arcilla rojiza y finalmente la pintura en técnica mixta: al temple aplicado en los empastes y óleo en la veladura. Con influencia de la escuela manierista italiana que datan del primer tercio del siglo XVII.

    Cuatro retablos procesionales, ubicados en los cuatro ángulos del claustro, tallados entre 1638–1640, en madera y representando momentos en la vida de San Francisco de Asís:

    La Invención del cuerpo de San Francisco.

    San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán aplacando la cólera Divina.

    La Indulgencia de la Porciúncula.

    La Impresión de las Estigmas en el cuerpo de San Francisco de Asís.

    Cinco piletas, en bronce realizadas por Sebastián de Cubas en 1672, ubicadas en el jardín y que representan simbólicamente los estigmas o heridas de Cristo y que San Francisco recibiera los mismos de un serafín en el Monte Alvernia en 1224.

    Cuatro cruces, en piedra berenguela, anónimo, siglo XVII, se encontraban originalmente rodeando el atrio de la Iglesia de San Francisco. Al extraviarse muchas de estas cruces en el Siglo XX, se ve por conveniente ingresarlas al convento quedando aparte de estas cuatro una quinta que se ubica en el pasaje que lleva al coro.

    Febrero 5, 2016 - 6:31 am